Es la pregunta que más nos hacen en la casa de té. Y la respuesta corta sorprende: la teína y la cafeína son exactamente la misma molécula.
La misma sustancia, dos nombres
Cuando se aisló por primera vez del té en el siglo XIX, los científicos creyeron haber encontrado un compuesto distinto al del café y lo llamaron teína. Años después se comprobó que era la misma molécula, pero el nombre ya se había quedado.
Lo mismo pasó con el mate —mateína— y con el guaraná —guaranina—. Todas son cafeína.
Entonces por qué se sienten distinto
Porque la sustancia es la misma pero el contexto no. En el té la cafeína viene acompañada de taninos y de L-teanina, y eso cambia la experiencia.
Los taninos hacen que la cafeína se libere y se absorba más despacio. La L-teanina, un aminoácido casi exclusivo del té, favorece un estado de calma atenta.
El resultado es una activación más gradual y sostenida, sin el pico y la caída típicos del café. No es que el té tenga "menos": es que la entrega es distinta.
Cuánta tiene cada uno
Como referencia general por taza: el café filtrado ronda los 95 mg, el té negro entre 40 y 70, el té verde entre 20 y 45, el té blanco entre 15 y 30, y el matcha —donde tomas la hoja entera— entre 60 y 70.
Las tisanas no tienen nada: manzanilla, rooibos, hibisco, herbolaria. Al no llevar hoja de Camellia sinensis, no hay cafeína que valga.
Cómo controlar cuánta tomas
Tres factores la suben: agua más caliente, más tiempo de reposo y hoja más rota —por eso los sachets liberan más rápido que la hoja entera—.
Si quieres menos, prepara con agua más tibia y menos tiempo. Circula el mito de que un primer enjuague de 30 segundos elimina la cafeína: no es cierto, apenas retira una fracción pequeña.
Qué elegir según la hora
Para la mañana, té negro. Para el día, té verde o té blanco. Para la noche, tisanas herbales o Relajante, sin nada de cafeína.
Y si te gusta el chai pero no a las nueve de la noche, existe Masala Celestial: las mismas especias, sin té negro.